Mockus hace ver su ires y venires como el paradigma de coherencia, y sin duda hay que valorar que tenga tan presentes sus principios, cosa poco usual en la política local, pero bueno sería recordarle que esos mismos principios que sirven como salvavidas para salir corriendo y cambiar de tolda hay que tenerlos en mente antes de entrar a los proyectos y a los partidos, es decir, que la puerta por la que se sale es normalmente la misma por la que se entró.
Esa visión personalista a la hora de hacer política es precisamente la que impide la consolidación de partidos serios y programáticos, si Antanas no estaba dispuesto a transigir su lugar era en esa cruzada de quijotes que era visionarios, deja un muy mal sabor de boca que esté dispuesto a trabajar en equipo cuando el equipo trabaja para él, pero no a cargarle la maleta a otros, pensando más como capo de equipo de ciclismo que como miembro de un partido político.
Vienen a la cabeza Benjamín Herrera y Luis XIV: "la patria por encima de los partidos" parece decir Mockus, pero la patria soy yo, parece pensar también.